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Eduardo Ebensperger

CEO, Banco de Chile

 

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Banco de Chile es una de las empresas más emblemáticas del país, y probablemente una de las que más contacto tiene con la gente. ¿Cómo perciben hoy el ambiente social? ¿cómo ha sido la evolución desde octubre de 2019 hasta la fecha?


Es indudable el cambio de escenario que ha existido en Chile luego de la serie de factores sanitarios, sociales, políticos y globales que han impactado a nuestro país, sobre todo desde fines de 2019 en adelante. En un contexto marcado por estas condiciones, el país ha experimentado un retroceso en la capacidad de crecimiento, mayores niveles de inflación, elevadas tasas de interés y un debilitamiento en el empleo, tendencia que no difiere, en lo general, a lo sucedido en otras latitudes. Todo ello ha afectado los niveles de confianza de las personas y empresas sobre aspectos clave, como las perspectivas de empleo y consumo para el futuro.


Sin embargo, pese a un entorno de alta complejidad e incertidumbre, gracias al esfuerzo y compromiso de los más de 10 mil colaboradores de Banco de Chile, así como una gestión eficiente y responsable, hemos honrado nuestro histórico compromiso con el desarrollo del país, las personas, los emprendedores, las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, y la sostenibilidad de nuestra propia Corporación. Para quienes trabajamos en Banco de Chile, llevar el nombre de nuestro país en el nuestro no sólo es un orgullo, sino que una tremenda responsabilidad. Creemos que de esta forma contribuimos, interna y externamente, a construir un tejido social, un círculo virtuoso, donde todos trabajemos en un clima de diálogo y respeto mutuo que nos permita recuperar la senda de crecimiento y estabilidad que ha caracterizado a Chile en el pasado, para hacer frente a crecientes demandas sociales y abrir nuevas oportunidades, pensando especialmente en las nuevas generaciones.


Hay gente que está muy pesimista de la situación de nuestro país. Baja inversión, salida de capitales, problemas de seguridad. ¿Cómo ve usted la situación para los próximos años? ¿cree que volveremos a ser lo que llegamos a ser en el pasado?


Sin duda, Chile ha enfrentado un sinnúmero de desafíos los últimos años. Junto con las complejidades asociadas a la pandemia —que llevaron a la peor crisis global en casi 100 años—, nuestro país vivió una serie de retos políticos e institucionales, entre ellos la crisis social y de violencia de fines de 2019, el proceso constituyente y la instalación de un nuevo gobierno. Pero, pese a todo eso es destacable que Chile haya sido uno de los primeros países en el mundo en recuperar los niveles de actividad pre pandemia, así como también uno de los más activos en tomar medidas a tiempo para corregir los desequilibrios macroeconómicos generados durante la crisis sanitaria. Gracias a ello, es muy probable que el país vuelva a crecer desde el segundo semestre de este año, como así también ser uno de los primeros en iniciar un proceso de baja de tasas de interés.


Sin embargo, debemos ser conscientes que las secuelas macroeconómicas generadas por la pandemia, entre ellas el deterioro en los niveles de ahorro, impactarán la capacidad de crecimiento de largo plazo. Si bien esto es un fenómeno global, la calidad de las reformas y discusiones de políticas públicas y económicas serán fundamentales para revertir esta tendencia y retomar niveles de dinamismo que solíamos tener en el pasado.


Hasta hace no mucho tiempo atrás la meta que teníamos como país era llegar al desarrollo. ¿Cuál cree usted que debiera ser la meta hoy?


Es fundamental recordar que el desarrollo económico es la consecución de un alto nivel en la calidad de vida de las personas, lo cual se ve reflejado en factores como un adecuado acceso y calidad de bienes públicos, sólida infraestructura, mejor distribución de ingreso y mayor esperanza de vida, entre otros. En este contexto, resulta crítico relevar la importancia que tiene el crecimiento económico como el principal factor que permite sustentar un desarrollo de largo plazo, ya que sólo de esta forma se pueden generar ingresos fiscales que financien las necesidades de la población, y también con crecimiento se crean empleos e ingresos que permiten a las personas tener movilidad social. Es decir, es la única forma de construir bases sostenibles para un país.


Por lo tanto, la aspiración del desarrollo no debiera estar en duda. No debemos olvidar que el mayor recaudador de impuestos para una economía de nuestras características es el crecimiento económico. Así, la pregunta debiera ser, cómo podemos mejorar las bases de crecimiento que se puedan plasmar en más desarrollo y mejores condiciones de vida, partiendo por la educación que reciben los niños y jóvenes de nuestro país. Por ello, es fundamental focalizarse en aquellos factores que potencien los principales pilares del desarrollo, como son un sólido Estado de Derecho y certeza jurídica, un sistema político basado en solidez institucional y contrapesos entre los poderes del Estado, como así también reformas que antepongan la evidencia y bases técnicas por sobre cualquier tipo de incentivo político y cortoplacista. Dada nuestra historia y su gente, tengo la plena convicción y confianza que Chile tendrá la capacidad de retomar la senda al desarrollo y seguir siendo un referente regional e internacional.


¿Qué rol está llamada a desempeñar la gran empresa en esos nuevos desafíos? (200 palabras)


La economía se mueve, por definición, por las expectativas de los agentes económicos, léase personas y empresas, las que finalmente se materializan en proyectos que generan empleo. En ese contexto, creo que el rol de las empresas debiera ser velar no sólo por el desarrollo de sus negocios, sino que por el desarrollo integral del país y el entorno social y ambiental en el que operan, generando un impacto sostenible de largo plazo, que amplifique y descentralice sus efectos, pensando en las distintas realidades que se viven a diario en las diversas regiones de Chile. En definitiva, la confianza y compromiso de las empresas con Chile se traduce en más y mejores oportunidades para las personas.


En nuestro caso, por ejemplo, en 2023 cumplimos 130 años de historia, un siglo y tres décadas apoyando el desarrollo de Chile. En este período hemos acompañado al país en muchas etapas —también en varias emergencias y grandes cruzadas solidarias como Teletón—, lo que nos ha permitido aprender, crecer y consolidarnos como banco, adaptándonos a entornos desafiantes, y por supuesto a las necesidades de nuestros clientes, donde la transformación digital cobra día a día cada vez más relevancia. Pero si hay algo de lo que estoy seguro y orgulloso, es que durante estos 130 años nuestro objetivo se ha mantenido inalterable: aportar al desarrollo sostenible de Chile y el bienestar de su gente. Esperamos que más empresas puedan asumir genuinamente este compromiso.


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